SOMOS UN COLECTIVO DE CRIADORES.
Comenzamos a cultivar las primeras plantas a partir de la crisis de 2001, buscando alcanzar un producto de desarrollo local que nos permitiera mejorar nuestra experiencia como usuarios.
A partir de esos primeros cultivos y ante la necesidad de conservar las variedades, empezamos sin darnos cuenta a transitar el camino de la crianza. Desde entonces, nos dedicamos a preservar genéticas únicas y a desarrollar híbridos originales mediante técnicas de cultivo 100% orgánicas, trabajando en una dedicada selección, cruza y estabilización de los fenotipos,enfocados en variedades que destacan por su aroma y sabor, así como por su fortaleza y producción.
Buscamos garantizar la mejor calidad de nuestras semillas, por eso cuidamos sus condiciones de temperatura y humedad a lo largo de todo el proceso productivo, obteniendo variedades puras, estables y con gran poder germinativo.Llevamos a cabo su cosecha, selección y fraccionado a mano,eligiendo artesanalmente cada una de las semillas multiplicadas.
Durante años trabajamos en nuestras huertas urbanas y clandestinas, en las que aprendimos del poder de la planta. Hoy asistimos a la formalización de la Industria Nacional de cannabis convencidos de la importancia de la crianza para su desarrollo, así como del potencial argentino en el comercio global. Tenemos la expectativa de que la industria y la ciencia potencien los saberes acumulados por los criadores y las criadoras durante todos los años en que la ley penal los persiguió y, en ocasiones, todavía persigue.
Con nuestras semillas queremos honrar a los que nos acompañaron a lo largo de estos años, especialmente a quienes fueron víctimas de un prohibicionismo que, luego de años de lucha, es puesto en tela de juicio en el mundo entero.